Joaquín Pérez Ferrería
Prácticamente, el último día en Washington D.C. Me levante temprano listo para ir a ver a la hermanita de mi brother jugar al soccer. Este deporte es muy popular entre los chicos, no así a nivel profesional. Fuimos a un complejo deportivo, el cual en un espacio reducido constaba de canchas para soccer, basketball, baseball, lacrosse y hockey sobre césped.
Se jugaban partidos de dos tiempos de 20 minutos cada uno. Los padres se emocionan, quizás demasiado por sus hijos. No importa la habilidad de estos, ellos gritarán y festejarán todos sus movimientos (pasa en todo el mundo – también en Argentina)
Luego del partido la familia me llevó a un restaurante típico de New York (la madre se crió en Brooklyn): Shake Shack. La hamburguesa que pedí en ese lugar fue lejos la mejor de todas: jugosa, natural, no como las de McDonald's que son químicas, sin sabor a carne. La hamburguesa junto con las papas, y con un licuado de frutilla en vez de una gaseosa, fue una mezcla peligrosa, que nos dejó a todos con sueño y con una sensación de profunda pesadez.
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| Great Falls. |
Mi brother no estuvo allí ya que se tuvo que ir a jugar dos partidos de basketball a la mañana en otro estado.
A la noche, fuimos al colegio, donde nos encontramos con Travis y su padre, para ver un partido de Basketball. Era la final de un torneo, entre Georgetown Prep y otro colegio. Fue un partido cerrado hasta el final, pero GP cometió muchos errores no forzados, concediéndole al otro equipo el campeonato.

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