jueves, 2 de febrero de 2012

Otro día, otro viaje

02/02/12
Octavio Dondiz


Como todos los días de la semana, hoy me levanté a las 7, camisa, corbata y al colegio. El desayuno lo comí allá con los chicos: cereal / chocolatada / jugo/ Pepsi / etc acompañado con unos panqueques con chocolate derretido o caramelo, y sino papas o pan o "bacon". Como verán, hay de todo. Un golazo. Luego tuvimos clases, en mi caso un "free period", y más tarde nos fuimos a una misa en la capilla. Una vez terminada esta, un poco más de horas de estudio y, por último, el mejor momento de todos los días: el almuerzo. Comimos todos juntos en una mesa, en la que no se como entramos, porque eramos 10 y la mesa sería para 6 o 7, y por último nos fuimos en metro a la Library of Congress.
The Great Reading Room.
No esperaba mucho de este viaje, ya que luego de ver todos los memorials, pocas cosas me impresionan, pero la verdad que este lugar valió la pena visitarlo. Desde afuera no parecía la gran cosa, pero desde adentro el panorama fue totalmente distinto. Tuvimos un tour liderado por un hombre que hablaba spanglish, dado que mezclaba tanto el inglés como el español durante sus charlas. Primero estuvimos en el Great Hall, un gran salón con paredes muy adornadas y en donde, según el guía, todo lo que parecía hecho de oro, era de oro. El tema es que hasta las barandas y los tachos eran dorados y macizos. El lugar tenía miles de detalles, desde las paredes y el techo perfectamente decorados hasta las estatuas de Atenea, la diosa griega de la sabiduría. Luego, estuvimos en un salón en donde se encontraban las biblias de Gutenberg y Mainz, dos ejemplares cuyos valores eran incalculables, según nos dijo el guía. Posteriormente vimos lo que más me gustó de todo: the Great Reading Room, un salón GIGANTESCO con innumerables estanterías llenas de libros y de una arquitectura y nivel estético sencillamente perfectos. Me dejó sin palabras, las paredes tenían nombres de algunos países que hicieron grandes aportes a la humanidad, así como también personajes históricos. No estuvimos dentro del salón, lo vimos desde arriba atrás de un vidrio, ya que no nos dejaban ni entrar en él, ni sacar fotos para no molestar a la gente que allí realiza estudios importantes. Además, ese salón me encantó por el hecho de haberlo visto en una película, pero ya me estoy yendo de tema...
Por último, estuvimos en el Thomas Jefferson's Library, una gran habitación en la que se encontraban varios libros que en su momento pertenecieron al mismísimo Jefferson. La última parada fue el gift shop, en donde obviamente la única que compró algo fue la profe y alguien más que compró un regalo (no digo quién para no arruinar la sorpresa).

Así concluyó el viaje, dado que luego de abandonar la tienda de regalos nos tomamos el metro para regresar a nuestras respectivas casas, aunque algunos - entre ellos, yo - nos fuimos a un shopping.
Eso fue todo lo que vivimos en este doceavo día en Washington D.C. Espero que todo siga como viene hasta ahora, porque, creo que hablo en nombre de todos, esta experiencia se está disfrutando mucho.

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