19/02/12
Pedro Schiffrin
El día de hoy fue el más triste de todos. Después de despertarme, termine las valijas siempre fijándome de no superar el peso permitido.
Cuando terminé de almorzar fui al sótano de la casa donde junto con Ignacio, mi brother, estuvimos jugando a la Xbox y hablando de la experiencia que juntos habíamos vivido. Cerca de las cinco de la tarde salimos del lugar que durante el último mes fue mi casa para dirigirnos a Georgetown Prep.
Cuando terminé de almorzar fui al sótano de la casa donde junto con Ignacio, mi brother, estuvimos jugando a la Xbox y hablando de la experiencia que juntos habíamos vivido. Cerca de las cinco de la tarde salimos del lugar que durante el último mes fue mi casa para dirigirnos a Georgetown Prep.
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| El momento de la despedida. |
En la escuela nos encontramos con las demás familias que habían ido a despedirnos. Fue un momento triste (más si se le agrega un cielo nublado) pero también agradable, dándole las ultimas gracias a quienes nos hospedaron antes de volver a Argentina. Finalmente después de unas fotos frente al micro de Prep, nos dirigimos hacia el aeropuerto.
Una vez en el Dulles International Airport, hicimos un self-check in, no sin problemas ya que tardamos en descifrar cómo funcionaban las maquinas. Luego de dejar las valijas en rayos X, nos dirigimos al control de seguridad. Nunca había visto tantos chequeos de seguridad antes de subir al avión, nos hicieron pasar por lo que podría llamarse una maquina de resonancias, sacarnos las zapatillas, cinturones, computadoras, celulares, etc. ¡Hasta me registraron por unas monedas!Una vez pasada la seguridad aeroportuaria tomamos un tren (imagínense el tamaño del aeropuerto) hacia nuestra puerta de embarque. Ni bien llegamos, nos desbandamos hacia los distintos lugares de comida para cenar nuestra última comida americana antes de volver. Por ejemplo, Manuel Oribe, Octavio Dondiz, y yo cenamos en un local de Wendy’s.
Cuando llego la hora de subir al avión, todos esperaron ansiosos su momento de abordar para regresar a nuestro país. Adentro del avión, todos conseguimos sentarnos juntos, lo que ayudo a que el largo viaje fuera más tolerable.
Y así finalmente emprendimos nuestro viaje de regreso a casa, a la Argentina.

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