miércoles, 1 de febrero de 2012

Montpelier

01/02/12
Santiago Díaz Cantón


Cuando escuché que ibamos a Montpelier, me resultó extraño, ya que el único Montpelier que conocía era el club de fútbol francés. Pero no, en realidad se trataba de una estancia que perteneció a James Madison, cuarto presidente de EEUU y escritor de la mismísima constitución de dicho país. Ésta queda un poco lejos de Prep, por lo que tuvimos que estar en el colegio a las 7:30 am (45 minutos antes de lo habitual!) y de ahí subirnos a una combi para llegar a nuestro destino, viaje que duraría más de dos horas. Algo que no sabía, era que no eramos los únicos que iban a Montpelier, sino que todos los estudiantes extranjeros que entraron este año (incluyendo dos mexicanos, un español, dos ecuatorianos, un panameño, un italiano, un iraní y una alta cantidad y variedad de asiáticos) asistirían también, además de tres estudiantes de una clase de organización afroamericana que hay en Prep. En el viaje, me senté al lado de uno de los ecuatorianos, Juan, con quien hablé bastante durante la primera parte del viaje, ya que hacia al final dormí. 
Visita guida. Atrás, la mansión de Montpelier.
Llegamos a la famosa estancia e inmediatamente entramos al "gift shop", mientras algunos corrían desesperados buscando un baño. Acto seguido, pasamos a una especie de cine en el cual observamos una corta película introductoria sobre la vida y obra de James Madison y de la historia de su mansión, es decir, cómo fue creciendo y pasando de dueños. Posteriormente, fuimos divididos en dos grupos y se le asignó un guía a ambos. El nuestro parecía recién salido de una película del lejano oeste: jeans, camisa de manga corta, pelo hasta la cintura y el infaltable sombrero de cowboy.
Comenzó nuestra visita guida, la cual constó de ver la mansión de Montpelier y sus alrededores. Justo al lado de la gran casa, estaban las réplicas de casas de esclavos en construcción, casas que antes existían y se encontraban en esa exacta posición debido a que los que vivían en ellas trabajaban dentro de la mansión, mientras que los que se encargaban de las plantaciones de tabaco, vivían en chozas más apartadas. Se podría decir que los que laburaban en la casa eran los privilegiados ya que, al estar sus viviendas a la vista de habituales invitados a lo de Madison, como el mismo Thomas Jefferson, estas chozas se veían muy bien desde afuera, entonces cualquiera pensaría "¡Qué bien tratan a sus esclavos!".
A lo lejos, la antigua frontera de los EEUU.
Dentro de la mansión, conocimos más de Madison. Hubo cosas que me sorprendieron realmente. Una, por ejemplo, es que en ese entonces EEUU terminaba justo detrás de unas montañas que estaban a sólo 15 millas de la casa, lo cual no se compara con el tamaño de lo que hoy es el tercer país más grande del mundo. La otra cosa que me sorprendió, fue que Madison, siendo uno de los que más apoyaba la libertad, tuviera esclavos hasta el día de su muerte, tratase o no los tratase bien.
Terminado el tour, nos dirigimos al gift shop nuevamente, en donde nos encontramos con una imperativa Rosita que parecía apurarnos a entrar a la combi cómo si la vida de alguien dependiera de ello. Paramos a almorzar en un McDonald's, en donde me comí no sólo un combo, sino que tambien un McFlurry, cosa de la que me arrepentiría más adelante.
Llegamos al colegio y me dirigí hacia el White Flint Mall a cambiar un par de cosas y comprar ropa para mis hermanos, por lo que debo haber estado diez minutos allí hasta que nos fuimos con Pedro Martinez Bruera para Grosvenor. Al llegar a la casa, resultó que me sentía un poco mal del estómago, cosa que por suerte fue pasajera, pero condujo a que Mrs Chapin me ofreciera tomar una mezcla de vinagre, miel y agua caliente. Agradecí su amabilidad y me animé a probarlo mientras Joey y Archer me ponían caras como diciendo "No lo hagas." Los primeros tragos se podría decir que eran pasables, pero llegada la mitad de la taza, el bebedizo se hizo intomable y me vi obligado, por mi propio bien, a decir que hasta ahí iba a tomar.
Como mencioné, afortunadamente ya se me fue el malestar y voy a poder ir tranquilamente al paseo de mañana.

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