lunes, 27 de febrero de 2012

Todo tiene un final, todo termina


20/02/12
Joaquín Vallvé

Un mes, simplemente cuatro semanas inolvidables que quedaran por siempre en nuestra memoria. Clases, viajes, excursiones, visitas, museos, amigos y risas son algunas de las palabras que me pueden ayudar a simplificar este increíble viaje.
Desde el día que llegamos hasta el 19 de febrero, aprovechamos al máximo todo el tiempo con el que contamos. Si teníamos un tiempo libre después de clases, la visita al Shopping, o los partidos de basket y futbol nunca faltaban. Siempre aprovechando cada minuto, hasta aproximadamente las 6 de la tarde, cuando nuestros Bros terminaban de hacer sus respectivos deportes. Es importante aclarar que el viaje hubiese sido totalmente distinto de no haber sido por nuestra chaperona Josefina. Todo el día trabajando para nosotros, consiguiendo nuevos viajes y excursiones, consiguiéndonos visitas imposibles, como la de la Casa Blanca, haciendo todo el papeleo que nos correspondía a nosotros, y haciendo un excelente trabajo en cuanto a lo afectivo. Por todas estas razones, tanto los padres como los viajeros deberíamos estar eternamente agradecido para con ella.
Debo aceptar que es complicado hacer un resumen o una conclusión de lo que fue nuestro viaje, tan largo y al mismo tiempo tan corto. Creo que no hay palabras mas claras para describirlo que las primeras dirigidas a nuestra familia después de la pregunta "¿Cómo te fue?", y  la simple respuesta “Fue increíble”. Eso lo dice todo. No puedo hacer un listado de las cosas que hicimos, porque para eso existe este blog, pero les puedo asegurar que mi titulo anterior ("Movidito, movidito") se repitió casi todos los días.
Entre la cosas mas simples que no nos vamos a olvidar nunca, no podemos dejar de mencionar a los partidos de futbol contra los latinoamericanos, los partidos de basquet que vimos y su forma “pasiva pero correcta” de alentar, las amigas que hicimos en el colegio Stone Ridge, el día que fuimos a esquiar y la miles de caídas, el viaje a New York, los sándwiches del lunch, las tardes de basquet, el Montgomery Mall, los cientos de museos, los comentarios de las madres, los River-Boca, el Superbowl, la “pequeña” oficina de Mr. Menn, y millones de cosas más. ¡Esperen! Puedo seguir… La enormidad del colegio, sus instalaciones, las clases, los profesores con la mejor onda (al único estilo del Salvador), los miles de alumnos con los que entablamos relación, los pupilos, nuestros amigos latinoamericanos, nuestras amigas latinoamericanas, los Brothers de todo y cada uno de nosotros, nuestras familias, y la larga relación para un futuro, quien sabe cuan lejano, que va a quedar para siempre guardada, entre nosotros, los 10 del Salva, y ellos, los 9 del Prep.

La vuelta

19/02/12
Pedro Schiffrin

El día de hoy fue el más triste de todos. Después de despertarme, termine las valijas siempre fijándome de no superar el peso permitido.
Cuando terminé de almorzar fui al sótano de la casa donde junto con Ignacio, mi brother, estuvimos jugando a la Xbox y hablando de la experiencia que juntos habíamos vivido. Cerca de las cinco de la tarde salimos del lugar que durante el último mes fue mi casa para dirigirnos a Georgetown Prep.
El momento de la despedida.
En la escuela nos encontramos con las demás familias que habían ido a despedirnos. Fue un momento triste (más si se le agrega un cielo nublado) pero también agradable, dándole las ultimas gracias a quienes nos hospedaron antes de volver a Argentina. Finalmente después de unas fotos frente al micro de Prep, nos dirigimos hacia el aeropuerto.
Una vez en el Dulles International Airport, hicimos un self-check in, no sin problemas ya que tardamos en descifrar cómo funcionaban las maquinas. Luego de dejar las valijas en rayos X, nos dirigimos al control de seguridad. Nunca había visto tantos chequeos de seguridad antes de subir al avión, nos hicieron pasar por lo que podría llamarse una maquina de resonancias, sacarnos las zapatillas, cinturones, computadoras, celulares, etc. ¡Hasta me registraron por unas monedas!
Una vez pasada la seguridad aeroportuaria tomamos un tren (imagínense el tamaño del aeropuerto) hacia nuestra puerta de embarque. Ni bien llegamos, nos desbandamos hacia los distintos lugares de comida para cenar nuestra última comida americana antes de volver. Por ejemplo, Manuel Oribe, Octavio Dondiz, y yo cenamos en un local de Wendy’s.
Cuando llego la hora de subir al avión, todos esperaron ansiosos su momento de abordar para regresar a nuestro país. Adentro del avión, todos conseguimos sentarnos juntos, lo que ayudo a que el largo viaje fuera más tolerable.
Y así finalmente emprendimos nuestro viaje de regreso a casa, a la Argentina.

sábado, 25 de febrero de 2012

Pasando tiempo con la familia

18/02/12
Joaquín Pérez Ferrería

Prácticamente, el último día en Washington D.C. Me levante temprano listo para ir a ver a la hermanita de mi brother jugar al soccer. Este deporte es muy popular entre los chicos, no así a nivel profesional. Fuimos a un complejo deportivo, el cual en un espacio reducido constaba de canchas para soccer, basketball, baseball, lacrosse y hockey sobre césped.
Se jugaban partidos de dos tiempos de 20 minutos cada uno. Los padres se emocionan, quizás demasiado por sus hijos. No importa la habilidad de estos, ellos gritarán y festejarán todos sus movimientos (pasa en todo el mundo – también en Argentina)
Luego del partido la familia me llevó a un restaurante típico de New York (la madre se crió en Brooklyn): Shake Shack. La hamburguesa que pedí en ese lugar fue lejos la mejor de todas: jugosa, natural, no como las de McDonald's que son químicas, sin sabor a carne. La hamburguesa junto con las papas, y con un licuado de frutilla en vez de una gaseosa, fue una mezcla peligrosa, que nos dejó a todos con sueño y con una sensación de profunda pesadez.

Great Falls.
Luego fuimos a las Great Falls, del Potomac River. A la madre le pareció que era un lugar diferente a todos los que había visitado antes. Estaba en lo cierto. Un paisaje hermoso, rápidos de agua, caminos pintorescos, hicieron de este recorrido un camino inolvidable.
Mi brother no estuvo allí ya que se tuvo que ir a jugar dos partidos de basketball a la mañana en otro estado.
A la noche, fuimos al colegio, donde nos encontramos con Travis y su padre, para ver un partido de Basketball. Era la final de un torneo, entre Georgetown Prep y otro colegio. Fue un partido cerrado hasta el final, pero GP cometió muchos errores no forzados, concediéndole al otro equipo el campeonato.

lunes, 20 de febrero de 2012

El último día como grupo

17/02/12
Manuel Oribe


Este fue uno de los días más completos y, en mi opinión, divertidos que nos tocó vivir en los Estados Unidos.
Arrancamos encontrándonos todos en el llamado South Room para disfrutar de un desayuno de calidad entre risas y conversa. Exactamente a las 8:45 nos trasladamos a la oficina de Josefina porque ella tenía una noticia excelente para cada uno: que había sobrado mucha plata de la asignada a los "side trips" que les tocó encerrar en un sobre a cada familia. La suma es lo de menos, lo importante es que alcanzó y que viajamos todo lo que quisimos. 
A punto de entrar al Newseum.
Después de esto, nos tomamos el Metro todos juntos rumbo al Newseum (juego de palabras entre News-noticias- y Museum-museo-). El museo era demasiado grande para recorrerlo en una mañana, y también muy entretenido. Pasamos mucho tiempo en la sección de los ganadores del Pullitzer, mirando a las fotos que recorrieron el mundo a lo largo de la historia. Más tarde varios fuimos a una película 4-D, la cual fue muy aburrida debido a nuestro escaso conocimiento de un tema que daban por entendido, y a la falta de los efectos que el film alegaba tener.
Más tarde fuimos a recorrer el resto del museo, pero sólo tuvimos tiempo para ver lo más importante: las noticias sobre la caída de las Torres Gemelas, la caída del muro de Berlín, entre otras.
Cuando nos fuimos, seis de nosotros nos dirijimos a almorzar mientras dos se iban a la Corte Suprema, dos al Prep, y uno a su casa. Al terminar pasamos fugazmente por un negocio de deportes antes de tomar el Metro. Ignacio desinteresadamente me acompañó al shopping White Flint, donde compré lo que todavía no había hecho. 
Finalmente volvimos al Prep para juntarnos con varios de los argentinos, entre ellos Joaco Vallvé, quien tuvo que irse en seguida y despedirse del intercambio, ya que a él le toca pasar una semana en Miami. El resto de los que quedábamos nos quedamos y esperamos a por las chicas del Stone Ridge, colegio cercano al "nuestro", quienes habían quedado en venir a visitarnos. Pasamos un muy buen rato con ellas, hablando en distintos acentos, ya que ellas eran de raíces latinas, por lo que se escuchaban a argentinos, peruanas, venezolanas, y hasta una argentina. 
Cuando las chicas se tuvieron que ir, me encontré con Josefina y Joaco PF, que habían ido a la Corte Suprema. Fuimos a comer al colegio, y después de esperar-bastante- a que me fueran a buscar, me subí al auto y hasta ahí llegó el día para mí.
Ya mañana es nuestro último día completo, y cada uno lo aprovechará con su familia postiza. Ya estamos todos con ganas de ir yendo para casa!

Último día de clases


16/02/12
Pedro Martinez Bruera


Como el título hace referencia, hoy fue nuestro último día de clases en Georgetown Prep. Entramos normalmente al colegio a las 8 y cuarto y tuvimos el primer periodo de clase, en mi caso economics. Terminado el primer periodo, a las 9, nos juntamos en Haas Building y dejamos nuestras cosas para ir a la embajada de Argentina. Nos tomamos el Metro hasta Dupont Circle, caminamos un par de cuadras y ahí llegamos.
Dentro de la embajada con el Minstro Primero Conrado Solari Yrigoyen.
Cuando llegamos nos recibieron el Primer Secretario Francisco López Achaval y el Tercer Secretario Guillermo Rodolico. Nos dieron la bienvenida y nos acompañaron al micro cine de la embajada. Allí nos estaba esperando el Ministro Primero Conrado Solari Yrigoyen, quien es ex alumno del Colegio del Salvador. Luego de recibirnos, el Ministro tuvo que retirarse por una reunión, dejándonos en manos de los dos Secretarios. Ellos nos contaron sobre la carrera diplomática, su importancia en ámbitos políticos, económicos y culturales y los estudios necesarios para entrar en el servicio exterior. Si bien muchas cosas ya las sabíamos, esa charla y las posteriores preguntas nos clarificaron muchas cosas que ignorábamos, en mi caso, por ejemplo, con respecto al tema de las valijas diplomáticas o las franquicias diplomáticas de los autos.
Después de la charla tomamos un café y cuando estábamos por subir al segundo piso para continuar con la visita apareció el embajador, Jorge Arguello. Nos agradeció la visita y nos sacamos una foto con él. No pudimos estar mucho tiempo con el embajador porque tenía una reunión, por lo que tuvo que retirarse. Luego de la visita del embajador, los Secretarios nos mostraron el resto de la embajada. A eso de las 11 y media nuestra visita ya había terminado. Nos tomamos el Metro y volvimos al colegio para almorzar.
Luego del almuerzo tuvimos nuestros últimos dos periodos de clase en Georgetown Prep. Después de clases algunos de nosotros jugamos un partido de futbol mientras que otros optamos por jugar al básquet. Luego de los partidos la mayoría se quedo en la indoor track del colegio hasta que los fueran a buscar o sus brothers terminaran sus respectivas actividades. En mi caso eso fue a las 6 de la tarde.
De este modo concluye nuestra actividad en Georgetown Prep. Solo queda visitar el Newseum mañana y pasar el tiempo restante con nuestras familias. Considero que fue una experiencia muy enriquecedora, y que pudimos aprovecharla al máximo. Dado que esta es mi última entrada en el blog, quiero agradecerle a todos los que pudieron hacer el intercambio posible: padres, profesores, directivos, etc. Fue una experiencia inolvidable, que sin duda nos ayudara en la vida futura.

viernes, 17 de febrero de 2012

"Las despedidas son esos dolores dulces"

15/02/12
Ignacio Lafuente

Es cierto, todavía resta una fracción de jornada escolar, pero hay que reconocer que fue el último día de clases completo de principio a fin. Cada uno pudo participar de emotivas despedidas, que si bien no son las últimas ni las más emotivas (eso quedará para el aeropuerto supongo), representan la conclusión de un ciclo no intenso pero de acostumbramiento y encariñamiento con los profesores, alumnos y demás de Georgetown Preparatory High School.
Un ejemplo de una última clase: Spanish Dialectology.
Por mi parte, me tocó despedirme de Religion, un híbrido de filosofía, catequesis, psicología y hasta biología; de la clase de gramática y literatura inglesa (Language); y de las otras clases, pero sobre todo de la clase de AP de español, un espacio en el que tuve el lujo y el agrado de compartirlo con Santi y un grupo de doce jóvenes muy divertidos y abiertos para con nuestras visitas y participaciones. Entre risas y disfrute, como en todas las clases de dicha materia en las que me tocó estar, pudimos sacar un par de fotos para recordar a ese gran grupo, aunque dudo que la puedan ver por este medio por motivos de infraestructura tecnológica que lo impiden en este preciso momento. Si no es así, bienvenido sea, por supuesto.
Después del almuerzo, gracias a las horas libres pude ir a jugar al básquet con los dos Joaquín y con Angel, y en cuestión de un par de horas las clases habían terminado. Lamentablemente no hay mucho para contar a nivel grupo a partir de este momento, porque me fui temprano del colegio debido al cansancio que tenía. Una vez en la casa, busqué comida por doquier, pero me tuve que conformar con poco (los padres de Oliver se habían ido de viaje a Barbados el domingo, y volvían este mismo día, por lo que las alacenas y la heladera estaban bastante vacías). Durante el resto de la tarde, mientras estuve escuchando cumbia (soy de la estirpe del rock nacional, pero quizá el alejarme de mi país un tiempo considerable me despertó un gusto extra por el tan criticado pero alegre género), tuve el desagrado de escuchar y presenciar una pelea entre hermanas. Sí, obviamente era por una estupidez, pero los gritos y la discusión daban a entender otra cosa. Por suerte fue mejorando y al rato todo estaba otra vez bien. ¿En paz? No sé si tanto, pero al menos se dieron una tregua.
Más tarde, tuve la última cena compartida con Katie, la prima de Oliver, que estaba viviendo con nosotros al estar ausentes los adultos responsables en casa. También comí con las hermanas más chicas, y hablamos de cosas muy interesantes, como el idioma y la vida en otros países y culturas. Después les pregunté a las chicas acerca de la discusión, pero los ánimos ya habían sido apaciguados gracias a Dios. A eso de las once y media llegaron los padres de Oliver. ¡Por fin! ¡Mi pilón de ropa sucia está desesperado por entrar al lavarropas, y la heladera está más vacía que la cancha en el partido de los Wizards! Por ahora todo sigue igual, pero calculo que para los próximos días mis reclamos implícitos se harán oír. Sé que les debo mucho, pero tengo que reconocer que les voy a tener que seguir debiendo por un par de días más.

jueves, 16 de febrero de 2012

St Valentine's

14/02/12
Angel Fumero


Después de muchos días de intensa actividad, hoy volvió a ser un día normal de colegio que seguidamente les contaré como fue.
Nos levantamos temprano, algunos tomaron el desayuno en sus casas, otros en el camino al colegio y otros en el comedor del Prep. En mi caso, al igual que todos los días, me levante y desayune con Henry, mi “brother”, cereal con leche. Todos los desayunos los disfruto mucho ya que siempre hay algo nuevo y es muy raro repetir.
Una vez desayunados cada cual se dirigió a su clase. En lo que a mi respecta, la primera clase fue de Religión, que me resultó llevadera no tanto por la forma en que la profesora dio la clase sino más bien por los temas que se trataron, como la relación en pareja y el matrimonio.
En el segundo período tuve clase de Matemática. No solo en esta ocasión sino todas las veces que asistí a clases de esta materia pude advertir el excelente nivel del Colegio del Salvador, ya que los "seniors" (alumnos de 5to año) del Georgetown Prep están viendo los mismos temas que en el nuestro ven los alumnos de 4to año. Al término de este período llega el "break", un corto recreo en el cual nos juntamos todos en la cafetería y disfrutamos del momento de descanso.
Siguiendo con el relato de mi día, la tercera clase a la que asistí fue de Arte, la que comparto con Octavio Dondiz. Trabajamos en la copia de un paisaje y, gracias a Dios, recibimos muchos elogios por parte del profesor. En la cuarta hora algunos tuvimos el almuerzo y otros lo tuvieron en la quinta.
En el día de hoy, el almuerzo consistió en alitas de pollo con papas fritas. Además de esto, siempre tiene uno la posibilidad de preparar una abundante ensalada o un sándwich a gusto.
Mi 5to período fue la clase de Física, que compartí con Santiago Díaz Cantón. Esta clase es de alumnos "junior", que vendría a ser nuestro 4to año, y los temas que tratan son muy diferentes a los que vemos nosotros. Aun así, el profesor nos involucra mucho y en los “quiz” (pequeños exámenes de chequeo) nos fue realmente bien.
En el 6to período, en el que siempre nos juntamos con Josefina, hoy tuvimos free period, porque ella tenía otros compromisos que atender.
En el 7mo me volví a encontrar con Octavio en clase de American Politics. Esta clase es totalmente nueva para nosotros ya que lógicamente no existe en el Colegio del Salvador. En esta materia, como el nombre lo indica, tratamos temas de la política de los Estados Unidos. Algunos de los que vimos son la diferencias entre demócratas y republicanos, y sobre la forma de votar, entre otros.
Para terminar tuve mi free period con Joaquin Perez, Joaquin Vallve, Ignacio Lafuente y Octavio, en el que jugamos un mini-partido de basket.

Pizza party.
A las 3 de la tarde nos volvimos a reunir todos en la oficina de Rosita, donde tuvimos una especie de adelanto de despedida, que consistió en una "Pizza party" en la que charlamos y compartimos un muy grato momento todos juntos. Cuando la fiesta terminó algunos se dirigieron al mall y otros fueron a hacer deporte, dando fin a uno de nuestros últimos días del intercambio.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Alexandria, Georgetown y un poco de democracia

13/02/12
Manuel Junco

Hoy, quedándonos exactamente una semana para disfrutar de este viaje, y gracias a la organización de todas nuestras visitas, estamos aprendiendo muchas cosas de este país y su cultura. Hoy en particular tuvimos un día en el que conocimos tres lugares nuevos y que a mi parecer son espectaculares los tres.
A la mañana, después de asistir a la primera clase, nos reunimos en la cafetería del colegio, nos subimos a un micro del Georgetown Prep, y en ese nos movimos todo el día por Washington DC y sus alrededores acompañados por Rosita Whitman en su 4x4.
La ciudad de Alexandria.
Primero fuimos a Alexandria, una ciudad muy antigua y pintoresca que es del tiempo de la colonia, más de 250 años de historia. Ahí nos bajamos del micro y caminamos por sus calles interiores y el río. La ciudad nos encanto, conserva el estilo británico de construcción. Sus calles son de adoquines redondos, sus veredas de ladrillo y las construcciones antiguas se mantienen en muy buen estado.
Después de pasear un tiempo por Alexandria, Virginia, fuimos a la Universidad Jesuita mas antigua de los Estados Unidos situda en el barrio de Georgetown, fundada en 1789 junto con la secundaria Georgetown Prep., por John Carrol y que en 1919 Georgetown Preparatory School se mudó del campus de la universidad a North Bethesda.
En Georgetown University.
Recorrimos todos los edificios guiados por un alumno de primer año que nos mostró todo el campus, nos explicó qué es lo que se hace en cada edificio, y también salimos del campus donde nos mostró una parte de la universidad que está fuera del predio, donde algunos estudiantes tienen sus propias casas.
El alumno que nos dio el tour, también nos contó como es la vida de un estudiante universitario en Georgetown. Nos contó que su día se basa en estudiar cuatro horas para la facultad y otras cuatro horas o más las dedica a actividades extracurriculares, que vendrían a ser como nuestros centros de estudiantes en la UBA, donde se tratan diversos temas de interés del estudiante, él pertenece a siete de estos clubes.
Empezando la visita guiada por el Capitolio.
Después de la visita almorzamos ahí y fuimos al Capitolio. Cuando entramos, el guía nos dijo que al entrar nadie nos pidió una identificación porque no importa quien sos, el gobierno de los Estados Unidos esta abierto a todo el mundo para que aprendan de él. El edificio es muy imponente y esta muy bien ubicado con respecto a los demás edificios de gobierno. El guía nos fue contando varias historias y nos mostró cada detalle. Realmente me impresionó positivamente la organización del estado.
Dentro del Capitolio está el congreso de los Estados Unidos que se divide en el senado y la cámara de representantes, que funciona como la cámara de diputados. Pudimos entrar a las dos salas de sesiones y verlos trabajar.
La parte que más me gustó es “La Rotonda”, que es el núcleo y centro del Capitolio. Y si bien no presta ninguna función legislativa, es un espacio ceremonial donde, desde la época de Abraham Lincoln, se han realizado los funerales de presidentes, legisladores, héroes militares y ciudadanos eminentes. Lo más característico de este salón es la cúpula, en la que Constantino Brumini pintó “La Apoteosis de Washington”, en la que se muestra a George Washington rodeado de los símbolos de la democracia y el progreso tecnológico de los Estados Unidos.
Creo que este fue uno de los mejores lugares visitados junto con la Biblioteca del Congreso que es mi favorita. Así terminó nuestro día y después de esta intensa visita nos dirigimos al colegio a encontrarnos con las familias que nos reciben amablemente.

martes, 14 de febrero de 2012

Despedida de Nueva York


12/02/12
Octavio Dondiz


Mis compañeros de cuarto y yo nos levantamos a las 7:20 (50 minutos mas tarde de lo estimado) dado que nadie escuchaba el teléfono despertador y los que lo escuchaban lo hacías "mientras soñaban". Luego de levantarme me recordé que a las 6:30 había atendido el teléfono sin entender nada, hable con Josefina y corte (obviamente me quede dormido y por eso nos terminamos levantando 50 minutos después). Yo, Manuel Junco, Santi Díaz Cantón y Pedro Schiffrin (compañeros de cuarto) nos levantamos apurados y bajamos al lobby del hotel sin desayunar. Abajo nos encontramos con Jose y algunos chicos y apurados nos fuimos a misa (los demás fueron después). Personalmente la misa me pareció un poco aburrida, además de vez en cuando escuchábamos un poco de propaganda acerca de porque era incorrecto abortar, pero eso lo dejamos para otro día.
Intentando aguantar el frío en el río Hudson.
Nos tomamos el metro y fuimos a China Town. La verdad nunca había estado en un barrio chino, pero no me dejo una muy buena impresión, la calle estaba sucia y había olor a comida en algunos tramos, mas allá de eso la "estética" del barrio me pareció positiva. Caminamos unas cuantas cuadras congelándonos, especialmente Santi que no tenia unos guantes a mano. Pasamos por el Financial District y paramos en el Ground Zero, un memorial que conmemora la caída de las torres gemelas. Después de media hora o un poco mas nos fuimos caminando a ver la estatua de la libertad y cuando llegamos fue un poco decepcionante. Si bien la vimos desde lejos, ya que no nos tomamos en ferry para ir a verla, me dio la impresión de que era bastante chica…a lo mejor me la imaginaba mucho mas impresionante por el hecho de verla en películas y series. No se que pensara el resto del grupo. Estuvimos muy poco tiempo viendo la estatua y nos fuimos por el frío, nadie se quejo.
Caminamos nuevamente al metro pero esta vez para volver, nos subimos a este y fuimos al hotel, pero antes de entrar a buscar los bolsos paramos a comer. Nos separamos en dos grupos: 1 fue a "Chipotle" a comer comida mexicana y el otro a comer pizza, entre ellos yo. Comimos y fuimos de regreso al hotel a buscar los bolsos, y finalmente a tomarnos el colectivo que nos llevaría a Washington. Fuimos caminando y llegamos una hora antes de lo esperado, con lo cual decidimos ir a pasar el rato a Starbucks. Nos quedamos ahí haciendo "nada" y a la 1:45 volvimos a la parada y subimos al colectivo.
Asi nos despedimos de la ciudad de Nueva York, que la verdad no me impresiono tanto como esperaba, me gusto el hecho de haber visto varios lugares conocidos, pero en las calles había tanta gente que no se podía caminar. El viaje duro 5 horas durante las cuales nos dedicamos a dormir, escuchar música, leer o usar las laptops. Cuando llegamos algunos se fueron a sus casas y otros al colegio en el colectivo de la Prep que nos estaba esperando. Una vez en el colegio nos despedimos definitivamente y cada uno se fue a su casa.
No pasaron muchas cosas hoy, pero con todo lo que vivimos ayer me parece que alcanza y sobra. Espero que los siguientes días sigan como viene todo hasta ahora porque la verdad que esto se esta disfrutando bastante.

"I want to wake up in a city that never sleeps"

11/02/12
Santiago Díaz Cantón

Sonó el teléfono-alarma y Octavio y yo fuimos los únicos en despertarnos. Me levanté para ducharme y cuando salí del baño, todos seguían acostados, por lo que los tuve que despertar cual líder de campamento.
Estatua de Alicia, localizada en el Central Park.
Bajamos al lobby para encontrarnos con el grupo y de ahí fuimos a Ess-a Baegel para desayunar los famosos y recomendados baegels neoyorkinos. Yo me pedí uno tostado con queso crema adentro, al igual que la gran mayoría, y podría decir que estaba bueno. Después, volvimos al frio para caminar por el Central Park. Primero, pasamos por el zoológico, en el cual sólo vimos unas cuantas focas y después seguimos camino al Metropolitan Mueseum of Arts, mejor conocido como “Met”. Una vez ahí, nos dieron las opciones de seguir la visita guida o recorrer el museo por nuestras cuentas. Yo elegí la primera. Al no ser un fanatico del arte, el Met no me pareció muy interesante, pero la verdad es que esa no es la opinión general, sino que algunos del grupo lo disfrutaron. Además reconozco que si el arte me gustase, ese museo me encantaría, ya que incluía una gran cantidad de obras de arte de muchas épocas distintas
Terminado el tour, fuimos a almorzar a Subway y luego, camino al hotel, paramos en algunos lugares. Primero, fuimos a Dylan’s Candy Bar, una enorme casa de tres pisos en la que se venden todo tipo de golosinas, algo que sólo se encuentra en ciudades como NYC.  La idea era sólo mirar, pero casi nadie, incluyéndome, se resistió a comprar al menos algo. A continuación, entramos a la famosa juguetería Schwarz sólo para ver el enorme edificio que vende juguetes que nunca encontrarías en Buenos Aires. Por ultimo, fuimos al Apple Store bajo tierra por unos pocos minutos y después volvimos al hotel, aunque al pasar por al lado del Nike de cinco pisos, todos quisieron darse el lujo de entrar.
Después de menos de dos horas en nuestros cuartos, no subimos al metro de Nueva York, el cual se asemeja más a la línea D, y fuimos a Greenwich Village para cenar en Mc Donald’s antes de ir a una obra “off Broadway”, Stomp. Stomp es una de las mejores cosas que vi en mi vida. Consiste de un grupo de percusión que combina ritmo, humor e interacción con el espectador. Pero la mejor parte, es que no usan tambores o instrumentos parecidos, usan baldes, piletas de cocina, bolsas de plástico, papel, tachos, latas, tazas, cacerolas, sus manos y pies y más! Mis favoritos fueron un asiático de contextura pequeña que te hacia reír en cada escena, un joven caucásico que destacaba en la percusión y hacia solos excelentes y un afroamericano que era muy bueno tanto en humor como en habilidad musical.
Balcón en el piso 86.
Una ve terminada la obra, nos dividimos en dos grupos: uno iría con Josefina al mirador del Empire State y el resto iría con Mrs Menn a patinar sobre hielo en el Rockefeller Center. Yo decidí seguir a la chaperona hasta el edificio más alto de la ciudad, donde todos compramos la entrada más cara que te permitía subir hasta los pisos 86 y 102. En el primero, disfrutamos de una excelente vista desde un balcón, aunque hacía un frio indescriptible, nevaba y había mucho viento. Posteriormente, entramos a un ascensor viejo que nos llevaba hasta el mirador en el centésimo segundo piso, el cual era cerrado. Ahí, la vista era mejor, pero no era tan diferente de la anterior, por lo que personalmente opino que no vale la pena pagar extra para llegar hasta ese piso.
Finalmente, volvimos al hotel pasada la medianoche y mañana hay que levantarnos a las seis de la mañana, así que mejor irse a dormir.

Visita a la residencia Obama y NYC!

10/02/12
Joaquín Vallvé


Por fin llego el día que todos tanto esperaban. Desde el día en que salimos de Buenos Aires estábamos ansiosos para la llegada de este día, el día en que íbamos a viajar a New York para pasar algo más que un fin de semana inolvidable.
Viernes a la mañana, pocas horas antes de partir para New York, y todos con el uniforme puesto (casi todos, hecho que enfureció a Josefina), a que se debía esto? A que antes del esperado viaje, teníamos otra actividad para realizar, nada mas y nada menos que ir a la casa mas famosa del país, no, si estas pensando que en la entrada va a estar Jorgito Rial con su amigo Peluffo, estas equivocado, íbamos a ir a la impenetrable Casa Blanca. No solamente gracias a la suerte le pudimos cambiar ese adjetivo a la casa, sino también por la constante insistencia y el duro trabajo de Jose (volviendo loco a medio EEUU) para poder conseguir la gloriosa visita a la residencia Obama.
Llegamos a la imponente casa, atravesamos unos doscientos mil controles policiales y finalmente llegamos al ala este de la casa. No voy a describir todo y cada uno de mis sentimientos durante el recorrido guiado, pero si vale destacar que no es tan grande como parece, pero que verdaderamente es muy linda, con increíble decoración y excelentes detalles. Se puede decir que tardamos mas en hacer todos los chequeos previos que en recorrer la casa, ya que, por mas que tuvimos suerte por que muchos cuartos estaban abiertos, no se tarda mucho en hacerlo.
Abandonamos el rancho y volvimos para el colegio, una vez en el, nos cambiamos poniéndonos ropa cómoda para el viaje y comimos en el South Room, como siempre. Cuando ya estábamos listos, un Prep. Bus nos acerco a la estación de colectivo y como llegamos 1 hora antes, algunos nos fuimos al Starbucks mas cercano (considerar que hay uno cada doscientos metros cuadrados) y otros a un McDonalds (Ídem). Ganamos tiempo ahí y cuando se hizo la hora, nos subimos al colectivo y comenzamos nuestro viaje a New York.
En el Times Square.
Además de los 10 estudiantes argentinos y Josefina, el equipo de New York estaba compuesto por Sheila, “mamá” de Ángel, Henry “hermano” de Ángel, y Oliver, “hermano” de Nacho Lafuente. Abandonamos la ciudad a las 3 de la tarde y llegamos a la Gran Manzana a las 8 y 30 de la noche aprox. Un viaje largo y pesado, pero que se pudo soportar. Una vez allí, caminamos una eternidad hasta llegar al hotel. En el camino pudimos ver lugares muy lindos o “hermosos” (como diría Manu Junco), como el Times Square o los altos edificios de la ciudad. Ya en el hotel, nos acomodamos en tres cuartos diferentes de cuatro personas cada uno, dejamos los bolsos y las mochilas, nos abrigamos y fuimos a comer a un “restaurante” de comida rápida.
Terminamos de comer y salimos para Rockefeller Centre donde subimos al Top Of the Rock (la punta). Fue increíble, pudimos ver toda la ciudad desde una toma aérea, contemplando múltiples modernos y gigantes edificios. Sacamos millones de fotos al mejor estilo de los orientales, y después de dudar si ir a patinar o no al Rockefeller Centre, decidimos que no debido a que ya era muy tarde.
De ese modo volvimos al hotel y ya exhaustos por este día agotador, nos fuimos a dormir y a descansar para el próximo día.

viernes, 10 de febrero de 2012

Practicando deportes, ahora también en el hemisferio norte


Cancha en la que se jugó el partido.
09/02/12
Joaquín Pérez Ferrería


Fuimos al colegio a las 8:00 am. para comenzar este día, el cual fue uno más de este mes inusual. No teníamos ninguna actividad fuera del colegio, lo que indicaba que este sería un día poco excepcional. Sin embargo, todos aguardábamos con ansiedad el tan esperado partido de football – soccer. Algunos con botines recién comprados el día anterior, otros con zapatillas de los Brothers, y sin embargo, todos con algo en común: el amor por el deporte que trasciende la franja del juego para convertirse en parte de la cultura Argentina.
Nos dirigimos directamente al campo de juego para el gran partido. Pocos estadounidenses se presentaron, los cuales fueron superados fácilmente en número por otros latinos, y para nuestra sorpresa asiáticos. Mexicanos, ecuatorianos, españoles entre otros, crearon un buen juego, con buenos pelotazos y fantásticas jugadas. El italiano jugó abajo, consolidando una defensa férrea y sin fisuras . El guardametas de nacionalidad china cumplió su función, siendo vencido sólo en una ocasión.
Nuestro equipo, conformado casi en su totalidad por argentinos (un libanés formó parte del ataque del equipo sudamericano) jugó de forma regular, creando ingeniosas jugadas y paredes vistosas en sus mejores momentos, y perdiendo algunas pelotas de una manera incomprensible.
El partido comenzó con un gol tempranero del equipo internacional, dejándonos estupefactos por la inesperada habilidad del otro equipo. Nada que hacer para el portero, y allí estábamos, abajo en el marcador, y con un rival sólido y rápido.
El esférico se llevó al círculo central a fin de comenzar nuevamente. Los bramidos de Ignacio “Lapache” Lafuente más el esfuerzo adicional puesto por el equipo permitió empatar el partido ya sobre la hora. Sólo pudimos jugar unos 45 minutos ya que la práctica de Lacrosse comenzó sin mas demora, a las 3:30 pm.
Los botines de mi Brother me quedaban chicos, lo que ocasionó serias lesiones en los pies (una ampolla).
Luego del emocionante encuentro, la mayoría de los argentinos decidió practicar Basketball. Fuera de lo previsto, dicha práctica resultó reconfortante y divertida.
Luego, algunos fuimos a ver un partido de basketball entre Georgetown Prep(algunos Brothers participaron en el partido) y Landon, una dura rivalidad. Si bien el juego no fue disputado por los Seniors, sino que por los Freshmen, se vio habilidad y empeño por parte de “nuestro” colegio, cosa que los llevó hacia la victoria.

Todavía nada


08/02/12
Pedro Schiffrin


Hoy tuvimos otro día normal de colegio en Georgetown Prep. Se me esta empezando a hacer algo extraño que pasemos todo el día en el colegio en vez de visitar museos y lugares.

Esta mañana tuve que estar en Prep mas temprano de lo acostumbrado junto con Santiago Diaz Canton y Pedro Martinez Bruera para ayudar a un alumno con una investigación sobre el dialecto argentino. Una vez terminadas las tres entrevistas, fuimos a por un bien merecido desayuno al estilo Americano.

Las clases de la mañana comenzaron como de costumbre. Durante el primer periodo tuve biología con Mr Nogay que nos enseño sobre los virus y las bacterias. En el segundo periodo tuve clase de ingles, donde, Mr Barry nos mostró un video sobre la vida de William Shakespeare pero no lo terminamos por que mi teléfono sonó inesperadamente. Como nos pasa en Argentina siempre, solo se me ocurrio decir “I’m sorry”.

Después de ese mal momento tuve mi free period, el cual use para ponerme al día con mi diary. Mas tarde, cuando el almuerzo termino, Manuel Oribe y yo fuimos a nuestra clase de religión en la cual Mrs.Gallgher nos mostró algunos videos sobre cristianos planteando diferentes posturas sobre la religión.

En los últimos tres periodos trabajamos sobre tareas relacionadas con el programa de intercambio y recibimos noticias no muy agradables: pruebas al día siguiente. A lo largo del sexto periodo cada uno trabajo sobre las distintas tareas asignadas (un articulo en ingles y español sobre las similitudes y diferencias entre ambos colegios; una entrevista al director de Georgetown Prep; y una lista con las palabras que aprendimos a lo largo del viaje y su significado. Comenzando el séptimo periodo tuve que ir al aula de US History, donde, Mr.Colan nos enseño sobre las presidencias de Jimmy Carter y Ronald Regan. Mi ultima clase con Mr.Poole que enseña Global History; esta totalmente loco (como algunos de los profesrores argentinos) pero sabe como llevar una clase.

Cuando el día de colegio finalmente termino algunos argentinos junto con algunos estudiantes de Prep fuimos a jugar un partido de basketball. Si bien fue muy divertido, la diferencia de habilidades entre los argentinos y los estadounidenses era muy grande. En otras palabras, somos malos.

Eclair de chocolate.
Cuando términos el partido, tuve que esperar una hora hasta que mi brother terminara su entrenamiento de esgrima y su madre pasara a buscarnos.

Una vez en la casa lo único que hice fue relajarme después de un largo día de colegio.

Ya terminada la cena la familia Sánchez me hizo probar el mejor postre de todos: eclair de chocolate. Era un postre francés hecho de masa pastelera, lleno de crema y con la parte superior bañada en chocolate. Me fui a dormir preguntándome cuando volvería a comerlo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Día normal

07/02/12
Manuel Oribe


Hoy fue un día bastante regular para un Americano, pero bastante raro para nosotros.
Me tocó despertarme en lo de Angel y ver una nueva forma de ir al colegio, tomándonos el Metro, después de un desayuno bastante argentino, que incluyó algo parecido al pan con mateca y mermelada, café, fruta y jugo.
Aprovechando que fue el primer día "normal" en mucho tiempo, les voy a contar más del día a día. La primer clase hoy fue Inglés, el profesor es un señor llamado Mr. Cheeseman, que nos involucra en la clase y busca hacerla lo más divertida posible. La hora se divide en gramática y análisis de poemas, y en esta ocasión a Joaquín Perez le tocó contestar bien una pregunta difícil.
Exposición sobre el colegio.
Mi segunda clase fue lo que llaman "free period", que, como su nombre indica, es un recreo en lugar de una materia normal. Luego de eso, nos llamaron para terminar de dar la exposición de Argentina a los alumnos internacionales. Quedaba explicar todo lo relacionado con el colegio y contestar cualquier pregunta que pudiera haber. Nadie supo bien por qué nos preguntaron sobre la ley referente a los casinos en Buenos Aires. El oral salió muy bien y esperamos haber dado a conocer de buena manera a nuestro país.
Después de esto me tocó ir a comer. Lamentablemente, mi horario es a las 10:50 am, por lo que los primeros días me costó acostumbrarme. La comida consiste de un "tenedor libre", en el cual uno puede prepararse un sandwich y ensaladas, servirse gaseosas o agua a gusto, y comer un plato que cada día cambia. El de hoy era fideos a la bolognesa. La comida es bastante buena, considerando que es preparada para unas mil doscientas personas.
Al terminar de comer me tocó ir con Pedro Schiffrin a Religión. Esta clase analiza los elementos comunes de las religiones, e instruye sobre las distintas que hay en el mundo, además de analizar el Catolicismo.
La sexta hora del día fue la reunión diaria con el grupo de intercambio, en la que nos organizamos para los proximos días, contamos como estamos, y hasta nos damos el lujo de relajarnos un rato.
La siguiente clase, para mí, fue Español. La clase es muy distendida, ya que no estan muy exigidos los chicos. Nos fuimos antes de que suene el timbre por decisión de la profesora.
La última hora del día fue Historia Global. En ésta se analizan distintos imperios del mundo y su evolución. En este momento estamos estudiando a la India.
Después, cada uno partió con su familia. Algunos fueron a un shopping de deportes que aparentemente es muy barato. Yo personalmente tuve que esperar a mi hermano, Troy, a que entrenara fútbol americano y a eso de las 10:00 pm llegué a mi casa, ya que vivo a una hora y media, dos horas de Prep.

martes, 7 de febrero de 2012

Jornada completa


06/02/12
Pedro Martinez Bruera


Hoy fue uno de los mejores y más largos días en lo que va de nuestro viaje. Fuimos a Stone Ridge, un colegio de mujeres, al International Spy Museum y a ver un partido de la NBA.
Nos juntamos en el Prep a las ocho y cuarto como siempre, y nos llevaron en colectivo para Stone Ridge. El colegio queda en Bethesda, muy cerca de Prep, por lo que el viaje no duro mucho. Cuando llegamos nos recibió una autoridad del colegio, quien nos agradeció por haber ido (como imaginan nosotros también estábamos muy agradecidos) y nos dijo que íbamos a ser como famosos, porque es raro que fueran chicos extranjeros al colegio, lo que resulto siendo verdad por la forma en que nos trataban y veían.
Durante toda la mañana fuimos a distintas clases de español con las alumnas de Stone Ridge. En un principio, estábamos un poco tímidos en general y no hablábamos mucho, pero después entramos en confianza y la pasamos muy bien. La primera clase era con Spanish III, y luego de presentarnos y responder preguntas sobre nuestra vida cotidiana jugamos a un juego en el que una persona tenía que adivinar una palabra haciendo preguntas.
Después de esa clase fuimos a Spanish V. Ahí, la profesora oriunda de Colombia nos hizo separarnos en grupos de 2 para hablar en español con las chicas en la clase. Como a la mayoría le costaba hablar castellano terminamos hablando en ingles. Todos nos trataron muy bien y conocimos mucha gente; de hecho, la profesora instaba a sus alumnas a que nos pidieran nuestros teléfonos y facebooks, para salir y así “mejorar el idioma”, así que eso hicimos.
Terminada esa hora teníamos un recreo, y el profesor que nos recibió en un principio nos llevo al Seniors’ Lounge, una especie de sala de estar exclusiva para las Senior, con todo lo que eso conlleva: comida, gritos, olor a perfume, etc.
Luego del recreo fuimos a 2 clases más: AP Spanish y Spanish IV. En la primera nos juntamos y hablamos con distintos grupos. En este caso las chicas hablaban mucho mejor, por lo que las conversaciones fueron mayormente en español. La segunda clase consistía en el famoso Speed Dating: había que hablar con una persona diferente durante 2 minutos. Termino siendo muy gracioso, ya que después de presentarte en castellano, te daban a entender que no sabían hablar muy bien, por lo que todo seguía en ingles.
Almorzando con las Seniors.
Finalmente, después de todas las clases, almorzamos. Nuevamente, el encargado de recibirnos, había previsto algo para nosotros. Nos llevaron a comer pizza, en un auditorio con todas las Senior. Ahí nos dividimos en grupos para hablar con distintas personas. Finalmente, y para desgracia nuestra, nos tuvimos que ir. Luego de despedirnos nos tomamos el metro para dirigirnos a nuestro segundo destino del día: el International Spy Museum.
Nos bajamos en China town, pero paradójicamente, en lugar de abundar asiáticos predominaban los afroamericanos. El museo no resulto ser lo que esperábamos, quizás porque mucha gente nos hablo muy bien de él. Sin embargo, tenía mucha información interesante sobre espías a lo largo
de la historia hasta la actualidad. Si bien no fue lo que esperábamos, a todos nos gusto mucho, especialmente todo lo relacionado a los gadgets que usaban los espías.
China Town, hogar del Spy Museum.
Después del Spy Museum fuimos caminando hacia la oficina de Mr. Menn, quien nos llevaría a ver a los Wizards en un partido de la NBA. Mientras caminábamos pudimos ver el teatro donde habían matado a Abraham Lincoln mientras miraba una obra. Luego de encontrarnos con Mr. Menn, subimos a su oficina, en donde nos esperaban unas pizzas para cenar antes del partido. Comimos, y a las seis salimos para el Verizon Center (el estadio de los Wizards).
Luego de entrar en la arena, como acá lo llaman, fuimos a nuestros asientos, ubicados atrás de uno de los aros, pero con muy buena vista al estadio. El partido era contra los Toronto Raptors, y para recibir al equipo visitante pusieron la canción de Barney, en burla de su icono, un dinosaurio. La entrada del equipo local fue espectacular. Muchas luces, ruidos y banderas para recibirlos, algo impresionante. El partido en si fue muy bueno, pero nos fuimos antes que se pusiera emocionante porque ya era tarde. Cuando nos fuimos, al final del tercer cuarto, los Wizards ganaban por 10. Sin embargo, al final el partido termino con una victoria para los Wizards por 3 y en overtime (tiempo adicional).
Luego de una larga jornada cada uno llego a su casa a eso de las diez o diez y media de la noche. Un día agotador, pero definitivamente valió la pena.

Globalización en su máxima expresión

05/02/12
Ignacio Lafuente


Como el título indica, fue un día totalmente internacional, y sobre todo, intercultural. Todo empezó a media mañana, cuando Mariano (mi hermano) me pasó a buscar de modo tal que pudiéramos ir a hacer las compras para el asado. A medida que los preparativos se iban consolidando, el resto de la delegación escolar, a excepción de Josefina (quien tuvo una visita de lujo a la propiedad de Rosita), se reunió en Grosvenor Station.
Luego de que Mariano alcanzara a todos hasta su casa en Potomac, Montgomery Co., MD, en dos tandas, nos dispusimos a picar algo. Colaborando, mínimamente como es debido, por ejemplo, con el condimentado de las ensaladas, nos sentamos a la mesa con un hambre realmente sin precedentes. Los chorizos, el vacío y la tira de asado, nos dieron un regocijo sin igual durante este viaje en cuanto a lo alimenticio, ya que a uno le puede gustar la comida de este país, pero la del propio no se olvida jamás.
Después de comer tuvimos la chance de sintonizar vía Internet el partido que medía a River Plate y a Almirante Brown, dado el interés de los hinchas del primero, y el de los hinchas de Chicago, uno de los clásicos rivales del segundo. No obstante, el cotejo concluyó en una igualdad que no fue tan entretenida, sino más bien frustrante. Continuando con el tema intercultural, los chicos tuvieron la oportunidad de conocer a mi cuñada, Xaviera (que es chilena), y a sus hijas, Camila y Bianca (que nacieron en los EEUU). Una de las cosas que le sorprendió a más de uno fue saber que, pese a vivir en una familia ciento por ciento latina, las chicas contestaban en inglés, y hablaban esa misma lengua entre ellas.

Viendo el Super Bowl en lo de los Menn. 

A la vuelta, consumadas las etapas del helado y el café, nos alcanzaron Mariano y Xaviera con sus autos hasta Grosvenor nuevamente. Tomamos el metro hacia Friendship Heights, y luego de las idas y venidas de Angel, que era prácticamente el dueño de casa y no estaba muy seguro de hacia dónde ir, Sheila, su madre postiza, nos buscó otra vez en dos tandas para llevarnos a su hogar. Allí nos encontramos con amigos de Henry (quien aloja a Angel), amigas (particularmente, unas trillizas, que de parecidas no tenían absolutamente nada), Andrew (quien aloja a Manu J.) y Oliver (quien aloja a su humilde narrador). Está de más decir que las invitaciones incluían a las respectivas familias, y por consiguiente, hicieron presencia en la casa, con toda seguridad, más de veinte personas. Sin embargo, sólo los jóvenes estábamos abajo, en el basement, con el televisor de grandes dimensiones y cualidades. Ahora bien, ¿Qué era todo esto? Por si nadie se percató, se trataba del Super Bowl Party, una fiesta propia de esta cultura norteamericana que busca maximizar el transcurso de la final del fútbol americano de su país fundador. A algunos les importaba lo deportivo, a otros un poco, a otros sólo les interesaban los "comerciales", aquellos espacios publicitarios tan cotizados que son la única razón para que ese espectáculo sea noticia en nuestro país, que tienen fama de ser excelentes durante ese partido. Quiero aclarar que al margen de alguna que otra excepción, dichas publicidades no eran "ni fu, ni fa", por no tener el desagrado de decir que dejaban algo que desear.
Al culminar este episodio de vida social intensa, ni bien el árbitro pitó, las familias comenzaron a abandonar el establecimiento. Sinceramente, terminar un domingo a la noche de esa manera es una tortura única y que no le deseo a nadie, y agradezco que, si bien no estoy de vacaciones, tampoco estoy en las verdaderas clases. Es que volver tan tarde en ese día tan particular, y encima con un clima desierto en las calles por lo pendiente que se está de ese partido, crea una atmósfera sumamente depresiva. De todos modos no quiero ser negativo, fue una jornada increíble, y más allá de los Giants o los Patriots, o River o Almirante, pudimos darnos el lujo de comer en gran cantidad, y si se me permite, calidad. La deuda a pagar fue dormir adecuadamente, pero mentiría si dijera que ya todos nos adaptamos a estos horarios.

Whitetail Ski Resort

04/02/12
Angel Fumero


Hoy no fue un día más para algunos de los chicos que conformamos el grupo de intercambio. A diferencia de todo lo anteriormente realizado, esta vez no fue algo que sólo se puede hacer aquí, en Washington o en los Estados Unidos, sino que tranquilamente puede ser practicado en la Argentina. Pero para algunos de nosotros significó algo nuevo. Me refiero a que fuimos citados a las 7:30 AM en Georgetown Prep para ir al Whitetail Ski Resort. La gran mayoría ya había practicado el deporte, pero para algunos de nosotros, como en mi caso, era una experiencia totalmente desconocida. Debido a algunos inconvenientes que luego se superaron, la salida a las pistas se retrasó unos cuantos minutos, hasta que llegó por fin la hora de irnos.
El centro de ski al cual nos dirigimos está en la ciudad de Pensilvania, distante a unos 150 kilómetros de Washington D.C. Durante el viaje, los "nuevos" fuimos consultando para ver qué era mejor, si hacer ski o snowboard. Siguiendo el consejo de los más experimentados, todos optamos por hacer snowboard, dado que al parecer la primera parte del aprendizaje es más fácil y no son necesarias tantas indicaciones.
Vista de las pistas de Whitetail, hechas de nieve artificial.
Cuando llegamos, completamos unos formularios y nos preparamos para empezar la actividad. En un principio, los que íbamos a hacer snowboard por primera vez, nos dirigimos a una clase para principiantes, que la verdad no nos sirvió de mucho ya que las cosas que nos enseñaron, si bien nos parecieron importantes y necesarias, nos resultaron algo obvias.
Luego de esta mini clase, cada uno siguió su camino y empezamos a hacer nuestro mejor esfuerzo para bajar las pistas cubiertas de nieve. Varios de nosotros ni siquiera paramos a comer para poder disfrutar al máximo de la jornada deportiva, que nos resultó a todos verdaderamente fascinante.
Así, después de unas cuantas horas de intensa actividad, a las seis de la tarde nos dirigimos a devolver los equipos, y luego iniciamos el viaje de retorno al Colegio, donde cada uno fue recogido para dar fin al hermoso día de deporte que compartimos.

Tres museos

03/02/12
Manuel Junco

Llegó el viernes y como tal nos toca visitar los museos de Washington D.C. Hasta ahora habíamos estado en el National Air & Space Museum y en el National Museum of American History, los cuales a todos nos parecieron interesantes. Hoy visitamos tres museos más y no nos dejamos de sorprender de tres cosas: 
A punto de ingresar al Museo del Holocausto.
la organización del material que se muestra en los museos, el dinero invertido en ellos y por último el hecho de que sean gratuitos. Esto termina logrando una muy alta calidad de museos y mucho para ofrecer al público turista.
Primero, nos dirigimos al museo del Holocausto pero como no había abierto todavía, entramos al edificio de al lado, al Bureau of Printing & Engraving, donde se realiza el fabricado del dinero, los dólares. Ahí nos explicaron, más que nada, los sellos de seguridad que tienen los billetes y también nos mostraron el lugar donde hacen el dinero, y mientras lo hacían pudimos ver las máquinas que se usan.
A las 10:30 estábamos entrando por las puertas del United States Holocaust Museum. Realmente fue un museo muy interesante y pudimos aprender un poco más de esta triste historia donde no se respetaron los derechos de todos los individuos de las sociedad y había altos niveles de discriminación que afectaron directamente la vida de las personas. Este museo está muy bien organizado y separado en tres periodos situados en los tres diferentes pisos del edificio. El primero trata de la asunción del partido Nazi al poder y con su creciente poder también creció la discriminación a los Judíos. El segundo periodo trata de los campos de concentración y como algunos países llevaron planes de rescate de Judíos de algunos países. Y el tercer piso trata de la solución final. 
El Museo de Historia Natural por fuera.
Después de recordar a los que sufrieron, fuimos a un museo más alegre, el National Museum of Natural History. Primero almorzamos en su patio de comidas y después visitamos el museo que consta de 18 salas de exhibiciones de gran variedad de especímenes y objetos que todos juntos nos cuentan la historia de la Tierra y su evolución. La tecnología presente en este museo es lo principal que llama la atención ya que tiene varias salas de animación. 
Cuando dieron las cinco, ya todos habíamos terminado la visita de hoy en Washington D.C. Algunos se volvieron a sus casas y otros al colegio, dando por acabado este día muy educativo y ansiosos por empezar otro mejor mañana. 
Les mando un saludo a todos los padres, profesores y hermanos que nos siguen a través de este blog, por parte de todos los chicos y hasta mañana.

jueves, 2 de febrero de 2012

Otro día, otro viaje

02/02/12
Octavio Dondiz


Como todos los días de la semana, hoy me levanté a las 7, camisa, corbata y al colegio. El desayuno lo comí allá con los chicos: cereal / chocolatada / jugo/ Pepsi / etc acompañado con unos panqueques con chocolate derretido o caramelo, y sino papas o pan o "bacon". Como verán, hay de todo. Un golazo. Luego tuvimos clases, en mi caso un "free period", y más tarde nos fuimos a una misa en la capilla. Una vez terminada esta, un poco más de horas de estudio y, por último, el mejor momento de todos los días: el almuerzo. Comimos todos juntos en una mesa, en la que no se como entramos, porque eramos 10 y la mesa sería para 6 o 7, y por último nos fuimos en metro a la Library of Congress.
The Great Reading Room.
No esperaba mucho de este viaje, ya que luego de ver todos los memorials, pocas cosas me impresionan, pero la verdad que este lugar valió la pena visitarlo. Desde afuera no parecía la gran cosa, pero desde adentro el panorama fue totalmente distinto. Tuvimos un tour liderado por un hombre que hablaba spanglish, dado que mezclaba tanto el inglés como el español durante sus charlas. Primero estuvimos en el Great Hall, un gran salón con paredes muy adornadas y en donde, según el guía, todo lo que parecía hecho de oro, era de oro. El tema es que hasta las barandas y los tachos eran dorados y macizos. El lugar tenía miles de detalles, desde las paredes y el techo perfectamente decorados hasta las estatuas de Atenea, la diosa griega de la sabiduría. Luego, estuvimos en un salón en donde se encontraban las biblias de Gutenberg y Mainz, dos ejemplares cuyos valores eran incalculables, según nos dijo el guía. Posteriormente vimos lo que más me gustó de todo: the Great Reading Room, un salón GIGANTESCO con innumerables estanterías llenas de libros y de una arquitectura y nivel estético sencillamente perfectos. Me dejó sin palabras, las paredes tenían nombres de algunos países que hicieron grandes aportes a la humanidad, así como también personajes históricos. No estuvimos dentro del salón, lo vimos desde arriba atrás de un vidrio, ya que no nos dejaban ni entrar en él, ni sacar fotos para no molestar a la gente que allí realiza estudios importantes. Además, ese salón me encantó por el hecho de haberlo visto en una película, pero ya me estoy yendo de tema...
Por último, estuvimos en el Thomas Jefferson's Library, una gran habitación en la que se encontraban varios libros que en su momento pertenecieron al mismísimo Jefferson. La última parada fue el gift shop, en donde obviamente la única que compró algo fue la profe y alguien más que compró un regalo (no digo quién para no arruinar la sorpresa).

Así concluyó el viaje, dado que luego de abandonar la tienda de regalos nos tomamos el metro para regresar a nuestras respectivas casas, aunque algunos - entre ellos, yo - nos fuimos a un shopping.
Eso fue todo lo que vivimos en este doceavo día en Washington D.C. Espero que todo siga como viene hasta ahora, porque, creo que hablo en nombre de todos, esta experiencia se está disfrutando mucho.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Montpelier

01/02/12
Santiago Díaz Cantón


Cuando escuché que ibamos a Montpelier, me resultó extraño, ya que el único Montpelier que conocía era el club de fútbol francés. Pero no, en realidad se trataba de una estancia que perteneció a James Madison, cuarto presidente de EEUU y escritor de la mismísima constitución de dicho país. Ésta queda un poco lejos de Prep, por lo que tuvimos que estar en el colegio a las 7:30 am (45 minutos antes de lo habitual!) y de ahí subirnos a una combi para llegar a nuestro destino, viaje que duraría más de dos horas. Algo que no sabía, era que no eramos los únicos que iban a Montpelier, sino que todos los estudiantes extranjeros que entraron este año (incluyendo dos mexicanos, un español, dos ecuatorianos, un panameño, un italiano, un iraní y una alta cantidad y variedad de asiáticos) asistirían también, además de tres estudiantes de una clase de organización afroamericana que hay en Prep. En el viaje, me senté al lado de uno de los ecuatorianos, Juan, con quien hablé bastante durante la primera parte del viaje, ya que hacia al final dormí. 
Visita guida. Atrás, la mansión de Montpelier.
Llegamos a la famosa estancia e inmediatamente entramos al "gift shop", mientras algunos corrían desesperados buscando un baño. Acto seguido, pasamos a una especie de cine en el cual observamos una corta película introductoria sobre la vida y obra de James Madison y de la historia de su mansión, es decir, cómo fue creciendo y pasando de dueños. Posteriormente, fuimos divididos en dos grupos y se le asignó un guía a ambos. El nuestro parecía recién salido de una película del lejano oeste: jeans, camisa de manga corta, pelo hasta la cintura y el infaltable sombrero de cowboy.
Comenzó nuestra visita guida, la cual constó de ver la mansión de Montpelier y sus alrededores. Justo al lado de la gran casa, estaban las réplicas de casas de esclavos en construcción, casas que antes existían y se encontraban en esa exacta posición debido a que los que vivían en ellas trabajaban dentro de la mansión, mientras que los que se encargaban de las plantaciones de tabaco, vivían en chozas más apartadas. Se podría decir que los que laburaban en la casa eran los privilegiados ya que, al estar sus viviendas a la vista de habituales invitados a lo de Madison, como el mismo Thomas Jefferson, estas chozas se veían muy bien desde afuera, entonces cualquiera pensaría "¡Qué bien tratan a sus esclavos!".
A lo lejos, la antigua frontera de los EEUU.
Dentro de la mansión, conocimos más de Madison. Hubo cosas que me sorprendieron realmente. Una, por ejemplo, es que en ese entonces EEUU terminaba justo detrás de unas montañas que estaban a sólo 15 millas de la casa, lo cual no se compara con el tamaño de lo que hoy es el tercer país más grande del mundo. La otra cosa que me sorprendió, fue que Madison, siendo uno de los que más apoyaba la libertad, tuviera esclavos hasta el día de su muerte, tratase o no los tratase bien.
Terminado el tour, nos dirigimos al gift shop nuevamente, en donde nos encontramos con una imperativa Rosita que parecía apurarnos a entrar a la combi cómo si la vida de alguien dependiera de ello. Paramos a almorzar en un McDonald's, en donde me comí no sólo un combo, sino que tambien un McFlurry, cosa de la que me arrepentiría más adelante.
Llegamos al colegio y me dirigí hacia el White Flint Mall a cambiar un par de cosas y comprar ropa para mis hermanos, por lo que debo haber estado diez minutos allí hasta que nos fuimos con Pedro Martinez Bruera para Grosvenor. Al llegar a la casa, resultó que me sentía un poco mal del estómago, cosa que por suerte fue pasajera, pero condujo a que Mrs Chapin me ofreciera tomar una mezcla de vinagre, miel y agua caliente. Agradecí su amabilidad y me animé a probarlo mientras Joey y Archer me ponían caras como diciendo "No lo hagas." Los primeros tragos se podría decir que eran pasables, pero llegada la mitad de la taza, el bebedizo se hizo intomable y me vi obligado, por mi propio bien, a decir que hasta ahí iba a tomar.
Como mencioné, afortunadamente ya se me fue el malestar y voy a poder ir tranquilamente al paseo de mañana.